jueves, 15 de abril de 2010

De Dios para ambos..





Después de una semana muy difícil a mediados de Febrero de este año, cuando había perdido toda calma y mi hogar se veía estremecido por disgustos y desánimos. Bea y yo sentíamos que no solo en nuestros corazones habitaba una tristeza, sino que también nuestro espíritu estaba herido.

Allí, cuando mi hogar y mi matrimonio estaban poniéndose a prueba una vez más; en un momento muy especial, cuando le dije al Señor que me rendía y ponía mi vida en sus manos, en ese momento de comunión con mi Padre, en su maravillosa sabiduría, me entregó esta lista.

Desde entonces no ha abandonado mi mesa de noche y la leo junto con mi esposa para recordar siempre el inmenso amor que nos tenemos y la dicha de saber que hay un Ser todopoderoso que nos ama aun más.

He esperado todo este tiempo, y precisamente, al leer esta lista nuevamente el día de hoy, sentí que tenía que compartirla con ustedes. Esta carta es para el esposo, yo la recibí para que ambos la respetemos, Bea y yo así lo hemos hecho desde entonces. He cambiado nuestros nombres y he puesto esposo y esposa donde corresponde, pero yo quiero que tú varón pongas el tuyo y el de tu esposa y compartan estas líneas juntos. Así como que el amor que en ambos aun persiste, este mensaje los enlace para siempre, ese es mi deseo.

Dios los bendiga.


Esta es palabra de Dios mi amor dada a mí el 18 de febrero del 2010


Para ambos:
1. Tomen la vida con humor. Reciban cada día con gozo en su corazón. Los días malos también los dispongo Yo.
2. Ámense el uno al otro, como yo los amo.
3. Que reine la paz en sus corazones, porque Yo soy su Dios, que los fortalezco.
4. Confíen el uno al otro y respétense mutuamente. Son uno solo.
5. Que “Lo tuyo y mío” queden enterrados en el ayer, de ahora en delante es “Lo nuestro”. Yo estoy allí, donde dos o más se reúnen en mi nombre.
6. Sean ejemplo de tolerancia, amor, comprensión y paciencia. Eduquen a sus hijos con recelo y afecto, que puedan ver en ustedes mi obra y no la suya.
7. Crezcan en fe y hagan crecer a otros, sean mi instrumento para que otros lleguen a mí.
8. Ofrézcanme las primicias de su trabajo y de su mente. Y yo les recompensaré.

Para ti (el esposo):
1. Se paciente y no dispongas de tu vida sin orar ni dirigirte primero a mí, nunca desperdicies la oportunidad que te doy cada día de hablarme.
2. Ama a tu esposa con toda tu alma, por que el pacto de su unión no es con hombre sino conmigo.
3. No la ofendas, ni con palabras ni con actitudes. No seas arrogante y orgulloso, se noble con ella.
4. No te ofusques sin antes comprender, no reacciones con ira sin escudriñar en su corazón. Tú eres su esposo y ella te ama, jamás te hará daño.
5. Búscame en sus ojos, no en sus palabras.
6. En ella hallarás todo lo que necesitas, cuando tu búsqueda sea con todo tu corazón.
7. No me apartaré de tu vida jamás, porque te amo, mas te ordeno que seas prudente y me obedezcas.
8. Nunca subestimes el poder de una mujer que ora. Yo amo a tu esposa y estoy muy pendiente de su clamor.
9. Calla cuando te lo ordeno.
10. No juzgues.
11. Acepta tus errores y aprende a perdonar, así como yo perdono cada día tus ofensas.

Para ella (la esposa)
1. Yo estoy aquí, y te lo confirmo.
2. Creé a tu esposo pensando en ti. No lo dudes.
3. Te he dado la fortaleza, úsala con inteligencia.
4. Obedece a tu esposo, porque lo he puesto por autoridad de tu hogar, al respetarlo a él me respetas a mí. Confía en su juicio y descernimiento porque Yo estoy trabajando en el. Soy su mejor guía y mi lámpara alumbra todos sus senderos.
5. Nunca permitas que la ira de ambos se interponga entre Yo y ustedes. Se la amalgama, la ligadura entre ustedes, no permitas que tu esposo se aparte de mí, ni me desobedezca, nunca.
6. Ora, hija mía, que tú enciendes mi corazón de amor y ternura cada día.
7. Se feliz. Nunca amargues tu espíritu.
8. Edifica a tus hijos con amor y llénalos de sabiduría proverbial y Yo llenaré el vientre de tu hogar con frutos frescos.

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