lunes, 16 de noviembre de 2009

El hombre sin educación








Al entrar la mañana a través de los cristales de la ventana de su habitación, el hombre sin educación se despierta. Ha dormido y mitigado el cansancio que llevaba sobre sus espaldas. Esta listo para enfrentarse a un nuevo día, lleno de todo y a la vez vacio de algo.

Vamos a hablar hoy de ese algo: De lo carente, no de lo abundante, de lo que falta, no de lo que sobra:
El hombre sin educación descubre durante el día que su vida se encierra a la rutina y a resolver tareas menudas que cubran las necesidades y obligaciones aparecidas como consecuencia de su interacción con su medio.

El hombre sin educación ha resuelto contestar cada una de ellas con el adecuado sentimiento que aflora solo ante tales circunstancias. Ha decidido moverse en parámetros que él conoce y le dan seguridad, no quiere abrirse y extenderse al horizonte, pues le parece lejano y peligroso, no quiere aventurarse a nuevas cosas pues acarrean una lista muy larga de tareas, que sumadas a las existentes, le pueden producir un agotamiento físico, intelectual y emocional que no quiere llevar consigo.

El hombre sin educación ya tiene 40 años, una familia, una casa y un perro. Su auto le espera en la puerta de su casa para conducirlo a su lugar de trabajo y es el mejor rédito que ha obtenido por ser constante, obediente y trabajador.

El hombre sin educación teme por su futuro, hay algo que no le da confianza con respecto a su situación. Hay algo que ve alejarse para siempre conforme avanzan los años. Teme lo que antes ansiaba: La madurez. El hombre sin educación ha empezado a perder parte de su cabellera, que antes manejaba y estilizaba a su antojo, lleva algo de canas sobre las sienes y su rostro no refleja esa juventud que el adornaba con una carismática sonrisa y como llave maestra le abría todas las puertas.

Su memoria le falla, allá atrás quedaron recuerdos frescos de sueños no cumplidos, de esperanzas rotas y planes no alcanzados. El hombre sin educación cree que esta es la década que marcará toda su existencia por el resto de su vida. Después de los 50, el hombre sin educación, cree que todo estará dicho y hecho. En diez años tiene mucho y poco por hacer, él piensa.

Dijimos que hablaríamos de lo que falta, y me gustaría saber realmente qué es lo que le falta al hombre sin educación. Pero partamos de lo que dice la Real academia con respecto a la educación: “Proceso de socialización y aprendizaje encaminado al desarrollo intelectual y ético de una persona”. El hombre sin educación fue a la escuela, no a la universidad. Quizás le falte una profesión para que se sienta realizado y mucho más estable en su vida. El hombre sin educación teme, esa es una demostración de falta de fe. Quizás jamás haya buscado de Dios o creído en El. Otra cosa que falta es el pegamento que una todas las piezas en su vida; el hombre sin educación es muy conformista y ya ha declarado que solo tiene un específico número de años para concretar toda su existencia.

Finalmente, como el titulo lo señala, el hombre sin educación no tiene educación. Educarse es más que un proceso, es un fin. Me gustaría que alguien me hablase mas de esto, pero el hombre sin educación ha concluido por hoy.

2 comentarios:

Antonio Jose dijo...

Me ha agradado y llegado tu entrada de 'El Hombre sin Educacion", el que encontre por casualidad en tu blog. Solicitabas que alguien te hablara sobre el pensar al respecto, no se si mi pensamiento se relaciona al objetivo de tu pregunta; sin embargo, te lo deseo compartir:

Creo que nosotros tanto como hombres y mujeres caminamos por la vida creciendo y aprendiendo a cada dia, en cada momento e instante como nuestros actos, hechos y cosas que hacemos tienen un efecto en nosotros, los que nos rodean y hasta en esos que nos conocemos.....y tal vez nunca conoceremos.

El ser Cristiano es parte de ese caminar en la vida; el crecer, el re afirmar la creencia que tenemos y compartirla con los demas. De igual manera, el tener pruebas, pruebas de nuestra Fe y lo que realmente creemos vs. lo que debemos creer se presenta en ese caminar.

El llegar a la milla cuarenta, no es diferente de la 30, o la 20. Sin embargo, por nuestra debilidad como humanos, nuestra Fe en un futuro esta siempre puesta a prueba; no por lo que esta dentro de nosotros, pero muchas veces por la influencia lo que nos rodea y a veces nos hemos dejado rodear. Yo estoy entrando a los 40s, y espero vivir a plenitud y con satisfaccion de la misma manera que vivi los 30s y mis 20s.

En lugar de ser el inicio del fin, es en realidad el inicio de la verdadera vida, una vida con madurez, vivencias, oportunidades, y reafirmar lo que creemos y sentimos o hemos luchado. Es la manera en que un hombre con o sin educacion deberia verlo, o es mi parecer........

Jose Víctor dijo...

Gracias Antonio Jose, no pudiste complementar la idea mejor. Te agradezco, me gusta cuando dices que tenemos que reafirmar lo que creemos y sentimos o hemos luchado.
Espero que esta nota, junto con tu aporte contribuya a auto analizarnos y descubrir el potencial enorme que tenemos cuando llevamos una vida con fe, en todos los aspectos.
Dios te bendiga