de vez en cuando

miércoles, 3 de octubre de 2007

El apóstol Pablo






El nombre de nacimiento de Pablo es Saulo. Oriundo de Tarso, pequeña ciudad al sur de Turquía, con una población de 30.000 habitantes, la capital de Cilicia. El que nacía ahí era considerado ciudadano romano, aunque él era hijo de Judíos y descendiente de la tribu de Benjamín. Saulo fue educado en la Palabra de Dios a los pies de uno de los maestros de las Sagradas Escrituras más respetado de sus tiempos: Gamaliel. Pertenecía a la secta de los fariseos quienes creían en la resurrección de los muertos. En la religión judaica, una persona es judía si es descendiente de judíos, sin importar el lugar de su nacimiento.

La biblia nos dice en el Libro de Hechos, que él persiguió fuertemente a la iglesia cristiana. Inclusive participo en el asesinato del diacono Esteban y persiguió a muchos cristianos aun arrastrándolos y llevándolos presos.Como judío y por lo que se podía ver, Saulo tenia muy buena acogida y muy buen futuro entre su pueblo.

Su conversión a Cristo no tiene ninguna lógica humana. Aparentemente, todo lo perdió y para los hombres, nada gano a cambio. Sin embargo, Pablo ha sido uno de los siervos más usados por nuestro Señor, no solo en sus tiempos, sino hasta el día de hoy por medio de sus cartas.

Hechos 9:3 : "Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeo un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por que me persigues?. El dijo: ¿Quien eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tu persigues; El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿que quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levantate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer".

Saulo tuvo una experiencia personal con Cristo. Cuando se encontraba atacando a los cristianos, creyendo erróneamente que así defendia la Palabra de Dios, fue confrontado por el mismo Jesús quien en una forma sobrenatural se le apareció en el camino.

Saulo no perseguía a los cristianos porque fuera un hombre de odio, Saulo perseguía a los cristianos porque en su manera de pensar ellos eran personas que querían destruir lo establecido por Dios.Y así hay muchas personas que quizás con buenas intenciones atacan a otros cristianos porque en su manera de pensar ellos están mal. Y creen que si les atacan y le hacen difícil su caminar, que así están haciendo algo bueno en el nombre de Jesús.

Quizás lo mejor que podemos hacer cuando vemos a alguien que en nuestra opinión esta mal, es enseñarle la Palabra de Dios, pero no en una forma como queriendo imponer nuestras propias ideas, sino dejándole espacio a la Santa Palabra que ministre por si misma. Lo que no es de Dios, no edifica, y tarde o temprano salen a la luz las verdaderas intenciones.

Claro que no podemos ponernos a aceptar falsas doctrinas. Pero nunca debemos de responder con odio, con espíritu de venganza o buscando el mal para otro. De hacerlo, no estamos siguiendo el ejemplo de quien nos llamó, de nuestro Salvador Cristo Jesús.

Desde el momento en que Jesús se le revela, Saulo quedo sin vista por tres días hasta que nuestro Señor envió a un siervo suyo llamado Ananias para que orase por el. Al recobrar la vista, Saulo pudo ver claramente no solo físicamente sino también espiritualmente. Porque de inmediato empezó a predicar a Cristo resucitado.

Hechos 9:20 "En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el Hijo de Dios. Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es este el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?. Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo".





Pablo cumplió con el singular llamado y la contribución de ser el apóstol de Jesús a los gentiles. a través de su ministerio de evangelismo itinerante y de las muchas cartas que escribió, la iglesia creció en gran manera tanto cualitativa como cuantitativamente. Creció en cantidad y llego a incluir congregaciones por todo el imperio Romano. Además la teología de la iglesia creció e incluyo tanto a Judíos como gentiles como un único cuerpo de Cristo.



Se sabe que Pablo fue el autor de trece cartas, y se alega que pudo haber sido el autor también de la carta a los Hebreos, aunque nadie sabe con seguridad quien es el autor intelectual de este ultimo libro o carta. Las cartas paulinas son las siguientes:


  • Romanos

  • I Corintios

  • II Corintios

  • Gálatas

  • Efesios

  • Filipenses

  • Colosenses

  • I Tesalonicenses

  • II Tesalonicenses

  • I Timoteo

  • II Timoteo

  • Tito

  • Filemón


Dios los bendiga

martes, 2 de octubre de 2007

Palabras para el alma





Uno no puede ir muy lejos en el sendero de la vida sin encontrarse con tribulaciones. Tribulación es un término relativo que no significa lo mismo para todas las personas. Algunas de las experiencias humanas que denominamos tribulación tienen que ver con la aflicciones corporales. Para otros es una gran tristeza producida por la muerte de algún ser amado. Para otros puede tomar la forma de un fracaso o de un desengaño.

Algunas personas piensan que la mejor manera de enfrentar las tribulaciones es sonreír: "¡Sonría a los males!" nos suelen decir, parece fácil . Esa filosofía es buena hasta donde es aplicable; pero ¡Cuan inadecuado resulta reírse de las tribulaciones cuando tenemos que enfrentarlas en la cruda realidad! ,¿No es asi?. La pregunta decisiva no es ¿Qué nos pasa? sino ¿Qué pasa dentro de nosotros?.

Lo importante no es qué tipo de tribulación nos ha sobrevenido, sino qué actitud hemos tomado al respecto. La auto compasión y el resentimiento están mal y no son la respuesta adecuada, pero hay muchos de nosotros que reaccionamos de esta manera ante el dolor y la tribulación.

Dios nos capacita para vencer en nuestras tribulaciones. Esto siempre es así,pero debemos dejar que EL cumpla sus planes para con nosotros. El método cristiano es transformar las tribulaciones en triunfos. De la misma manera que la ostra herida por el grano de arena sufre el largo proceso de envolver el lugar afectado con una sustancia gomosa hasta producir una perla, nuestro sufrimiento puede ser transformado en una bendición, el pasivo puede ser transformado en activo, la adversidad y el desengaño pueden engendrar la victoria. Hermanos : "Procuremos transformar nuestras tribulaciones en triunfos".

Cuando la aflicción nos visita bajo el poder de la gracia Divina,inmediatamente obra en nuestras vidas un servicio magnífico. La aflicción revela profundidades desconocidas que existen en nuestras almas y aptitudes desconocidas por nosotros mismos.

Las personas alegres y frívolas siempre son superficiales y nunca sospechan la diminuta mezquindad de su naturaleza. La aflicción es el arado con que Dios remueve y labra las profundidades del alma para que produzca una cosecha más abundante.

La aflicción hace que marchemos más despacio y juiciosamente, y examina nuestras tendencias e inclinaciones. Es la aflicción la que abre en nuestro interior las aptitudes para la vida celestial y la que nos dispone a lanzar nuestras aptitudes en un mar de servicio sin límites para Dios y para los que nos rodean.

Dios los bendiga.

martes, 18 de setiembre de 2007

Juan, es tu turno...



Ora por mi me pidió Juan con angustia, hace unas pocas semanas atrás. Era la primera vez que alguien solicitaba mi intercesión con el Señor, pero era del mismo modo la primera vez que sentí que debía hacerlo, por alguna razón Dios había cambiado a ese incrédulo y pagano hombre que fui en una persona mas sensible, aprendí a conocer al Señor de un modo diferente.No porque alguien me lo pidió, no por seguir la razón del hombre si no por la justicia divina de mi creador, tal vez fue el único modo que yo hubiera respondido.¿Entonces como seguir dudando?, Dios me quería para El y mi tiempo había llegado.

Me ha escrito una adolescente que asegura ser anticristiana. Doy gracias a Dios que aun nosotros podemos ponernos etiquetas, que tenemos la libertad de tomar el camino que queramos. Somos libres de hacer y sentir y andar por la senda que mejor se nos ocurra. Pocos padres hacen eso, y son aun menos los que nos aman tan intensamente que están dispuestos a morir por salvarnos de nuestros errores. Aun cuando andamos en malos caminos, como lo hice yo, aun cuando no queremos oírle, aun cuando no sentimos nada por El; es grandioso saber que El esta ahí junto a nosotros, esperando como celoso padre, dejándonos caer... porque somos su creación más perfecta y somos tan grandes e importantes para El que respeta nuestra voluntad, nuestros caprichos e iniquidades, aun sabiendo que nos lastimamos. Pero El está ahí, aguardando, esperando que tu le hables, esperando que te acerques a El para no volver a caer y hacerte daño a ti mismo.

Juan, estoy orando por ustedes, pero mi oración no será mejor que la tuya para los oídos de nuestro Padre. Ten fe que El está ahí, esperando como esperó por mi. Y no dejo de agradecerle su paciencia y misericordia desde entonces.
Dudé y aun tengo temores, pero las obras de mi Padre son muchas y mi fe se acrecienta día a día. (Mateo 7:7-11).

Juan, si le relación con tu esposa pasó por duros momentos y se perdió la confianza entre ustedes, acercate al Señor con arrepentimiento y fe, y verás que el concederá lo que tu corazón desee:

Señor te pido que le des a mi esposa la habilidad de confiar plenamente en mi. Más que nada deseo que ella confíe en tu Espíritu Santo obrando en mi. Revélame donde no he sido digno de confianza o he violado la misma, y yo lo confesaré como un pecado ante ti. Ayúdame para no volver a comportarme de esa manera. Hazme digno de su confianza. Muestrame como puedo convencerla de que establecí un pacto contigo y que haré todo lo que esté a mi alcance para ser confiable.
En cualquier lugar donde haya ocurrido un quebrantamiento mutuo de confianza, ayúdanos a reestablecerla de manera firme. Que ambos confiemos en que tú, Señor, estás obrando en cada uno de nosotros. Quebranta cualquier relación o atadura del alma inmunda que pueda existir entre mi persona y cualquier mujer de mi pasado.Quebranta cualquier relación o atadura del alma inmunda que pueda existir entre mi esposa y cualquier hombre de su pasado.Ayudanos a arrepentirnos completamente de todas las relaciones fuera de la nuestra que no te glorificaron.
Ayúdame a ser el líder espiritual de mi hogar y de mi familia que tú deseas que yo sea. Aumenta nuestra fe, porque sé que eres escudo a los que en ti confían (Proverbios 30:5).
En este día, a favor de mi esposa y el mio, declaro que té eres nuestro refugio y fortaleza. Tú eres nuestro Dios y en ti confiaremos (Salmo 91:2).


Dios los bendiga, Juan ...

sábado, 15 de setiembre de 2007

Anatomía de una crucifixión






La crucifixión era un sistema de ejecución romano para esclavos, rebeldes y delincuentes. Este método era en tiempos de Jesús practicado únicamente por los romanos y no podían dictarlo los judíos ( Juan 18;28-31 ). Si bien los romanos la utilizaban, la crucifixión no es de origen romano, sino posiblemente persa ( s.VI a.C.) y otros pueblos como los griegos (quien la denominaban stauros), los fenicios o los cartagineses ya la habían practicado desde antaño. Alejandro Magno la introdujo en Egipto y Cartagena. En época helenística Alejandro Janeo (103-76 a.C.) crucificó a ochocientos fariseos; pero no fue hasta los tiempos del Imperio Romano, cuando se hizo un uso asiduo y continuado de la crucifixión.

En Jerusalén, el general Varo crucificó en el año 4 a.C. a unos dos mil judíos que se habían rebelado y entre el 48 y 52 d.C. Ventidio Cumano, gobernador de Judea, hizo lo mismo. En tiempos de Jesús, Pilatos ejerció su autoridad con crueldad. En el año 26 d.C. sofocó una rebelión judía y en el año 36 d.C. mandó degollar a una multitud de judíos. Flavio Josefo lo describe con una personalidad despiadada, siendo destituido en el 36 d.C. Después fue llamado a Roma para responder de acusaciones tales como tributos insoportables y arbitrarios, masacres colectivas, torturas y encarcelamientos de inocentes y despojos ilegales.

Existen vestigios arqueológicos sobre la crucifixión en Palestina. En 1968, durante las excavaciones realizadas en Jerusalén en Giv’at ha-Mitvar a unos dos kilómetros de la Puerta de Damasco, se hallaron los restos de 35 personas del siglo I d.C., entre los cadáveres había el de un hombre que había muerto crucificado. Sus restos se hallaban en un osario donde aparecía su nombre Yehohanán (en hebreo Yahveh es -o ha dado- gracia), hijo de HGQWL (Hagakol, es decir, Ezequiel) . Se trataba de un varón de entre 24 y 28 años y de 1,67 metros de altura.

El profesor Haas del Departamento de Anatomía de la Universidad Hebrea de Jerusalén, examinó los restos llegando a la conclusión de que este hombre crucificado fue colocado con ambos pies clavados a un madero de madera de olivo, mediante un único clavo de hierro de dieciocho centímetros de longitud que atravesó de forma lateral un soporte de madera, ideado para dificultar la movilidad de las piernas del crucificado y seguidamente el clavo penetró en el calcaneum o hueso del talón de Yehohanán. Los brazos estaban sujetos a un poste de madera mediante clavos que atravesaban el hueso de las muñecas. En esa posición el cuerpo cae progresivamente sobre su propio peso, impidiendo la respiración, y produciendo de forma agónica la asfixia del condenado.
Pueden ver el hueso de Yehohanán todavía con el clavo de su crucifixión:

















Si bien el informe del profesor Haas de 1970 mencionaba un único clavo de unos 18 centímetros de longitud, en 1985, J. Zias y E. Sekeles reexaminaron los restos óseos y el fragmento de clavo hallado, llegando a la conclusión de que el clavo no tenía dieciocho centímetros de longitud, sino once y medio, por lo que no hubo un único clavo que atravesó ambos pies, sino que fueron dos por separado.

Las tibias de Yehohanán estaban rotas debido a un golpe infringido con una especie de maza, algo que les sucedió a los dos delincuentes crucificados junto a Jesús (Juan 19:32). La fractura de las piernas, denominada crurifragium o skelokopia, impediría la reincorporación del crucificado, produciéndole una asfixia en pocos minutos.

En el caso de Jesús, todavía es más complejo que el de Yehohanán, pues únicamente podemos atenernos a los Evangelios. Se han realizado numerosos estudios médicos sobre la causa de la muerte de Jesús y las heridas que se le produjeron durante la tortura y crucifixión a la que fue sometido.

La flagelación, como ha manifestado Tito Livio y Flavio Josefo formaba parte de la crucifixión romana, es decir, la flagelación a la que fue sometida Jesús no era una pena distinta, accesoria o complementaria, sino que formaba parte del propio proceso de crucifixión con la finalidad de debilitar al condenado y acelerar la muerte en la cruz. El látigo o flagrum taxillatum fue un instrumento de mango corto formado por cuatro o cinco correas de piel de becerro de unos 50 cm de longitud en cuyos extremos llevaban atajadas huesos de oveja con aristas y bolas de plomo. La función de este látigo era destrozar literalmente la piel y producir hemorragias. La distancia a la que Jesús fue flagelado, pudo ser tan sólo un metro y realizado simultáneamente por dos romanos, produciéndole heridas en la piel comparables a quemaduras de tercer grado.

La flagelación continuada también le produjo contusiones, irritaciones cutáneas, excoriaciones, erosiones y llagas. Además, los golpes fuertes y repetidos sobre la espalda y el tórax, le pudieron haber provocado, lesiones en la pleura e incluso pericarditis, con consecuencias graves para la respiración, y una insuficiencia renal. En algunos puntos del tronco las heridas contusas habrían sido tan profundas, produciendo un desgarramiento muscular y hemorragias profusas. El número de latigazos, según la ley hebrea, era de 40, pero Jesús pudo haber recibido más, al aplicarse la ley romana. Este tipo de flagelo se ha hallado en catacumbas romanas.

Lo que no formaba parte de la crucifixión, era la vejación a la que fue sometida Jesús, poniéndole una corona de espinas en la cabeza, vistiéndole con un manto de púrpura y dándole una caña, para después burlarse de él ( Mateo 27:27-31). El profesor de Medicina Sebastiano Rodante de la Universidad de Siracusa ha realizado importantes estudios sobre la coronación de espinas y el doctor José Javier Domínguez, de la Universidad de Navarra realizó un experimento de simulación para observar las heridas que podría producir una corona de espinas como la de Jesús. Lo que hizo fue coger una calavera y la revistió con un grosor de 5 milímetros de plastilina. Una vez simuladas las partes blandas de la cabeza, encasquetó una corona de espinas procedente de espinos mediterráneos, y le propinó varios golpes a la corona, quedando la plastilina desgarrada en la parte frontal y en la parte occipital. Para el doctor José Antonio Lorente especialista en Medicina Legal y Forense y profesor titular de Medicina Legal de la Universidad de Granada la corona de espinas no está relacionada con la causa de la muerte, al no afectar a órganos vitales.

El texto bíblico no narra que Jesús cayera varias veces camino del Calvario, cargando el peso del madero. La verdad es que en las crucifixiones no siempre sucedía así. A veces se le conducía directamente al reo al lugar de crucifixión, donde ya estaban las cruces dispuestas, pero el caso de Jesús fue singular. La cruz estaba compuesta por un PATIBULUM o palo horizontal cuyo peso serían entre 34 y 60 kilogramos y el STIPES o estípite, el palo vertical de la cruz que solía estar plantado en el lugar del suplicio. Por eso Jesús en el camino hacia el Gólgota, pudo haber llevado atado sobre sus espaldas el Patíbulo. Los evangelios no hablan de las caídas de Jesús, es la tradición cristiana quién ha incorporado tres caídas de Jesús durante su traslado. Para el traslado del Patibulum los romanos tuvieron que echar mano de un hombre llamado Simón de Cirene (Mateo 27:32, Marcos 15:21, Lucas 23:26).

Dentro de esta tradición de las tres caídas, el cirujano turinés Nicolo Cinquemani , dio a conocer el 29 de marzo de 1998 una nueva hipótesis. A lo largo de estas caídas, uno de los clavos que llevaba incrustados en el Patibulum le perforó la parte derecha de la espalda, penetró 12 centímetros y le llegó hasta el pulmón ocasionándole un hemotórax. La sangre producida por la herida habría inundado sus pulmones y Jesús habría caído en una fase de insuficiencia respiratoria de la que ya no pudo recuperarse. Fue llevado en tal estado a la cruz que la muerte fue en pocos minutos.

Esta hipótesis choca frontalmente con la elaborada por David A. Ball en 1989, quién simuló una crucifixión utilizando cuerdas y ganchos en vez de clavos. De esta manera, pudo comprobar que con las muñecas clavadas a la cruz y el cuerpo suspendido, los pulmones estirados quedan hiperinflados y la única forma de respirar es elevar el cuerpo, y si no se eleva el cuerpo, la muerte se produciría después de cierto tiempo, por asfixia. El doctor José Antonio Lorente concluyó que la causa inmediata de la muerte de Jesús fue debido a hipoxia-anoxia (hipoxia es disminución de la concentración de oxígeno en la sangre, y anoxia es la ausencia total de oxígeno en la misma) cerebral consecuencia de hipovolemia (disminución del volumen de sangre) post-hemorrágica, de insuficiencia respiratoria mecánica (incapacidad para respirar adecuadamente por falta de movilidad) por graves lesiones en músculos intercostales, y de insuficiencia cardiaca. La causa fundamental de la muerte de Jesús fueron las múltiples heridas inciso-contusas, equimosis, erosiones, excoriaciones y hematomas en la parte anterior y posterior del tronco.

Destacar del examen del profesor Lorente que Jesús en su agonía pudo haber padecido el "Síndrome de aplastamiento" debido a la cantidad de golpes recibidos en los mismos lugares y también una "irritación de las pleuras o membranas que rodean los pulmones"; esto último origina una pleuritis con una acumulación de líquido entre las pleuras, lo que se identifica con Juan 19:34. "Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. El líquido que se acumula entre las pleuras se denomina «exudado» que en este caso sería de apariencia transparente similar al agua y acompañado de sangre debido a las lesiones propias en las arterias y venas de la zona.

En cuanto a los clavos en la zona carpiana de las extremidades, no pueden estar relacionadas directamente con la muerte, al no afectar a órganos vitales y no cabe una infección grave a tan corto plazo. Esta completamente descartado que los clavos fueran introducidos en las palmas de las manos, pues estas se hubieran desgarrado, ocasionando el desplome del cuerpo. El clavo introducido en la muñeca lesionó el nervio mediano, lo que provoca un dolor tan atroz que puede llegarse a perder el conocimiento. Además los clavos pueden desgarrar arterias o venas, redundando en un posible shock hipovolémico. En cuanto a un único clavo sobre los pies de Jesús, los experimentos realizados han demostrado que no hay dificultad en poner los pies uno sobre otro y clavarlos con un único clavo. La posición del clavo en el segundo espacio metatarsiano permitiría que los pies se apoyaran firmemente. Ninguno de los evangelistas da detalle sobre cuantos clavos se utilizaron para la crucifixión de Jesús y sabemos por las interpretaciones de Zias y Sekeles, que podrían haberse utilizado hasta dos clavos, uno para cada pié.

Todavía hay muchos interrogantes sobre la crucifixión de Jesús. Por ejemplo se ha discrepado sobre la altura de la cruz y la forma de esta. Algunos estudiosos entienden que la cruz no tenía una elevación tan alta como la que tradicionalmente nos han representado, sino que los pies se hallaban a pocos centímetros de tierra. En cuanto a la forma, a lo largo de la historia del método de crucifixión, este se fue perfeccionando. Aparte del Stipes o crux simples, en el que se empalaba o ataba a la víctima, existían tres clases de cruces: La crux commisa o cruz de San Antonio tenía la forma de una “T” mayúscula, la crux decussata o cruz de San Andrés tenía la forma de una “X”; y la última sería la crux immissa conocida como cruz latina, que es una variante de la griega, formada por dos barras. Esta última podría ser la utilizada para la crucifixión de Jesús, un hecho reforzado para algunos por la colocación del titulus crucis. Tampoco el posicionamiento del título IESUS NAZARENUS REX IUDAEORUM ( I.N.R.I.), es una prueba definitiva de que la cruz de Jesús fuese la immissa y debe tenerse en consideración que las evidencias arqueológicas e históricas indican que la cruz commisa o Tau era la más usada por los romanos en la Palestina del siglo I d.C.

Es posible que Jesús se apoyara en una tabla horizontal fijada a mitad del estípie como asiento para alargar la agonía. A esta base de madera se la denominaba sedile o sedulum. En un dibujo de la reconstrucción de la crucifixión de Yehohanán a partir del hallazgo de sus huesos en Givat ha-Mitvar, el profesor N. Haas muestra este asiento de madera.














Hay por tanto múltiples cuestiones todavía referentes a la crucifixión de Jesús que difícilmente llegaremos a saber. Para Bonifacio Fernández, profesor de Teología y experto en Cristología «no se puede saber con exactitud que ocurrió antes y durante la crucifixión. Conocemos por el Derecho romano que era una práctica muy extendida y poco más, pero de ahí a precisar, por ejemplo, la trayectoria que siguieron los clavos en el cuerpo o que este medía 1,80 metros de alto, es algo que de momento, me parece imposible de demostrar».

La crucifixión estuvo legalmente operativa hasta el siglo IV d.C., cuando el emperador Constantino prohibió la crucifixión como pena. Sin embargo, se continuó usando en otras partes del mundo y en épocas posteriores. Incluso Luis VI de Francia ordenó crucificar en el año 1127 al asesino del conde de Flandes,Carlos el Bueno y en Japón se practicó hasta el siglo XIX, una especie de crucifixión en la que ataba a la víctima a una cruz, y el verdugo disparaba flechas a partes no vitales de la anatomía, para ocasionarle una muerte lenta y dolorosa.


copiado de: Arqueologos.org

viernes, 14 de setiembre de 2007

Sin fe es imposible agradar a Dios


El creer en Dios nunca es tan importante como cuando tenemos que vencer ciertas barreras que necesitan ser derribadas por completo. Además,dificilmente haya algo que sea mas desafiante que creerle a Dios.

¿Por qué? Porque ya hemos batallado con la mayoría de nuestras barreras por años y tal vez hemos probado incontables remedios en un esfuerzo por ser libres, pero no hemos obtenido resultado alguno. El enemigo nos acosa con palabras como: " Nunca serás libre. Lo has intentado ciento de veces. Siempre vuelves a lo mismo. Eres un caso perdido. Eres débil. Eres un fracaso. No tienes lo que se necesita.".

Cada una de estas declaraciones sobre nuestras vidas, son mentiras. Si tú eres creyente en cristo, tú si tienes lo que se necesita: Tienes a Jesús, quien es el camino,la verdad y la vida. Pero para derribar esas barreras, tienes que hacer algo más que creer en él , tienes que creerle a él.
Cree que él puede hacer todo lo que dice que puede. Cree que tu puedes hacer todo lo que él dice que puedes. Cree que él es quien dice ser. Y cree que tu eres quien él dice que eres.

Tal vez estés pensando: " Quiero creer, solo que no tengo suficiente fe". La palabra de Dios registra un encuentro que se dio en Marcos 9:14-24, el cual sirve para animar a toda persona que quiera creer:

"Cuando llegaron adonde estaban los otros discípulos, vieron que a su alrededor había mucha gente y que los maestros de la ley discutían con ellos. Tan pronto como la gente vio a Jesús, todos se sorprendieron y corrieron a saludarlo. —¿Qué están discutiendo con ellos? —les preguntó. —Maestro —respondió un hombre de entre la multitud—, te he traído a mi hijo, pues está poseído por un espíritu que le ha quitado el habla. Cada vez que se apodera de él, lo derriba. Echa espumarajos, cruje los dientes y se queda rígido. Les pedí a tus discípulos que expulsaran al espíritu, pero no lo lograron. —¡Ah, generación incrédula! —respondió Jesús—. ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho. Así que se lo llevaron. Tan pronto como vio a Jesús, el espíritu sacudió de tal modo al muchacho que éste cayó al suelo y comenzó a revolcarse echando espumarajos. —¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto? —le preguntó Jesús al padre.
—Desde que era niño —contestó—. Muchas veces lo ha echado al fuego y al agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos. — ¿Cómo que si puedo? Para el que cree, todo es posible. — ¡Sí creo! —exclamó de inmediato el padre del muchacho—. pero ¡Ayúdame en mi poca fe! "


Todo es posible para el que cree. La respuesta del padre entonces contiene uno de los momentos mas honestos y preciosos en el registro de los encuentros que Cristo tuvo con la gente. Inmediatamente el padre del muchacho exclamo: "Creo", luego, como si Cristo hubiera mirado a sus ojos y hubiese leído su mente dubitativa, el padre del muchacho rápidamente añadió: " Pero ayudame en mi incredulidad".

Debiéramos orar con confianza, sabiendo que Dios responderá a nuestros pedidos sin demora. Es imposible que la oración sincera e insistente no sea escuchada. Pero por no creer, no aplicamos la perseverancia suficiente y no experimentamos la bondad y la ayuda de Dios.

De modo que es necesario que nos volvamos más entusiastas en cuanto a la fe y la oración, sabiendo que a Dios le complace que perseveremos. A decir verdad, Dios nos ordenó que fuéramos insistentes en oración: " Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá" (Mateo 7:7)

Hermano: "Que el Señor te responda en el día de angustia, que el nombre del Dios de Jacob te ponga en alto, que desde el santuario te envíe ayuda y desde Sión te sostenga, que se acuerde de todas tus ofrendas y halle aceptable tu holocausto, que te conceda el deseo de tu corazón y cumpla todos tus anhelos". Salmo 20

Dios te bendiga