martes, 18 de setiembre de 2007

Juan, es tu turno...



Ora por mi me pidió Juan con angustia, hace unas pocas semanas atrás. Era la primera vez que alguien solicitaba mi intercesión con el Señor, pero era del mismo modo la primera vez que sentí que debía hacerlo, por alguna razón Dios había cambiado a ese incrédulo y pagano hombre que fui en una persona mas sensible, aprendí a conocer al Señor de un modo diferente.No porque alguien me lo pidió, no por seguir la razón del hombre si no por la justicia divina de mi creador, tal vez fue el único modo que yo hubiera respondido.¿Entonces como seguir dudando?, Dios me quería para El y mi tiempo había llegado.

Me ha escrito una adolescente que asegura ser anticristiana. Doy gracias a Dios que aun nosotros podemos ponernos etiquetas, que tenemos la libertad de tomar el camino que queramos. Somos libres de hacer y sentir y andar por la senda que mejor se nos ocurra. Pocos padres hacen eso, y son aun menos los que nos aman tan intensamente que están dispuestos a morir por salvarnos de nuestros errores. Aun cuando andamos en malos caminos, como lo hice yo, aun cuando no queremos oírle, aun cuando no sentimos nada por El; es grandioso saber que El esta ahí junto a nosotros, esperando como celoso padre, dejándonos caer... porque somos su creación más perfecta y somos tan grandes e importantes para El que respeta nuestra voluntad, nuestros caprichos e iniquidades, aun sabiendo que nos lastimamos. Pero El está ahí, aguardando, esperando que tu le hables, esperando que te acerques a El para no volver a caer y hacerte daño a ti mismo.

Juan, estoy orando por ustedes, pero mi oración no será mejor que la tuya para los oídos de nuestro Padre. Ten fe que El está ahí, esperando como esperó por mi. Y no dejo de agradecerle su paciencia y misericordia desde entonces.
Dudé y aun tengo temores, pero las obras de mi Padre son muchas y mi fe se acrecienta día a día. (Mateo 7:7-11).

Juan, si le relación con tu esposa pasó por duros momentos y se perdió la confianza entre ustedes, acercate al Señor con arrepentimiento y fe, y verás que el concederá lo que tu corazón desee:

Señor te pido que le des a mi esposa la habilidad de confiar plenamente en mi. Más que nada deseo que ella confíe en tu Espíritu Santo obrando en mi. Revélame donde no he sido digno de confianza o he violado la misma, y yo lo confesaré como un pecado ante ti. Ayúdame para no volver a comportarme de esa manera. Hazme digno de su confianza. Muestrame como puedo convencerla de que establecí un pacto contigo y que haré todo lo que esté a mi alcance para ser confiable.
En cualquier lugar donde haya ocurrido un quebrantamiento mutuo de confianza, ayúdanos a reestablecerla de manera firme. Que ambos confiemos en que tú, Señor, estás obrando en cada uno de nosotros. Quebranta cualquier relación o atadura del alma inmunda que pueda existir entre mi persona y cualquier mujer de mi pasado.Quebranta cualquier relación o atadura del alma inmunda que pueda existir entre mi esposa y cualquier hombre de su pasado.Ayudanos a arrepentirnos completamente de todas las relaciones fuera de la nuestra que no te glorificaron.
Ayúdame a ser el líder espiritual de mi hogar y de mi familia que tú deseas que yo sea. Aumenta nuestra fe, porque sé que eres escudo a los que en ti confían (Proverbios 30:5).
En este día, a favor de mi esposa y el mio, declaro que té eres nuestro refugio y fortaleza. Tú eres nuestro Dios y en ti confiaremos (Salmo 91:2).


Dios los bendiga, Juan ...

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